Asamblea de los trabajadores portuarios con la OTR y Ricardo Alfonsin

19 Mayo, 2011 por admin Dejar una respuesta »

LA EMOCIÓN Y LA MISION CUMPLIDA.

Estuve con mis compañeros de la ( OTR ) Organización de Trabajadores Radicales en la asamblea organizada por el Movimiento Estibadores Portuarios de Pie, que conduce el cro. Francisco “Pancho” Montiel un dirigente ejemplar en el compromiso por la lucha para defender los derechos de los trabajadores portuarios. Más allá del impacto institucional que significa reunirnos con dirigentes de distintas ideologías políticas, radicales, peronistas, socialistas, anarquistas y el compromiso asumido para acompañarlos en el reclamo legítimo de sus derechos conculcados, quiero referirme solamente a lo emotivo de esta reunión, contar que pasó por mi corazón. La asamblea se realizó en el comedor de trabajadores portuarios y nos acompañó, por pedido expreso de Pancho Montiel nuestro candidato a presidente Ricardo Alfonsín. Cuando llegamos la asamblea ya había comenzado, no porque llegáramos tarde sino porque así había sido planificado por los compañeros estibadores. El comedor estaba repleto, alrededor de trescientas sillas ocupadas por compañeras y compañeros de distintos gremios portuarios y otros cien parados colmaban las instalaciones. Hubo un silencio expectante cuando ingresó nuestra comitiva, sabían que íbamos, pero parecían sorprendidos por nuestra presencia, sobre todo por la de Ricardo que repartía sonrisas y abrazaba a cuanto compañero portuario se le acercaba, con humildad y afecto.

Fijé mí vista en los asambleístas, más de la mitad eran personas mayores, eran la razón de ser de la asamblea, quienes esperaban vanamente que un gobierno insensible les otorgara la jubilación largamente merecida. Sus rostros dejaban ver las huellas que el duro trabajo realizado a lo largo de su existencia los marcara en forma indeleble, los hombros casi abatidos pero la mirada firme, silenciosos, expectantes, casi desesperanzados pero con ganas de creer. Ana Gorria, presidenta de la comisión de derechos humanos del movimiento le cedía la palabra a Ricardo “no vengo aquí a hacer proselitismo sino a escucharlos y a comprometerme a encontrar soluciones a sus problemas”, primeros tímidos aplausos, algunos asambleístas que permanecían cabizbajos comenzaron a levantar la vista, afuera pero bien audible nuestra batucada( La 14 Bis) coronaba los últimos 10 segundos de cada frase. “No quermos sindicatos radicales, ni peronistas ni socialistas, queremos sindicatos de los trabajadores” y si no que nos deen la libertad de elegir a la organizacion gremial que nos represente,decia nuestro ahora el aplauso es cerrado, la asamblea se pone de pie y contesta “el sindicato de los trabajadores al que no le gusta se jode, se jode”, la 14 bis acompaña todo el estribillo, por primera vez la asamblea se entusiasma, hay rostros felices. Decía Ricardo “yo les doy las gracias a ustedes por su ejemplo de lucha, hombres y mujeres como ustedes lograron en el pasado hacer realidad muchos de los derechos sociales que hoy gozamos todos”, otra vez la asamblea aplaude de pie, ya no sólo es la batucada de la 14 bis, se le suman los bombos y tamboriles de la asamblea. Es el turno de Pancho Montiel y el cuenta una anécdota del año 1984 “me reuní con don Raúl Alfonsin y el me preguntö, que necesita Pancho, y yo le respondí, que me saque los perros, los cascos y los milicos del puerto, y don Raúl cumplió yo se que Ricardo va a cumplir como su padre”, se abrazan Pancho y Ricardo la asamblea los rodea de pié con un aplauso conmovedor, la 14 bis, los bombos y los redoblantes se desatan en una batucada casi desenfrenada. Se da por terminada la asamblea mientras nos acercan termos y mates para compartir, las mujeres hacen cola para sacarse fotos con Ricardo, luego es el turno de las autoridades y por último, primero tímidamente luego sin complejos los hombres de la asamblea se sacan decenas de fotos con Ricardo. Ana Gorria sale fuera del comedor y emocionada besa y abraza a cada integrante de la 14 bis. Diez asambleísta rodean a Ricardo como una guardia de honor y lo acompañan hasta su auto, antes de subir se abraza emocionado a cada uno de los asambleístas, sube y antes de partir baja nuevamente y a viva voz grita ¡¡¡fuerza Pancho Montiel, fuerza Pancho Montiel!!! Y se marcha presto a cumplir con sus innumerables compromisos. Los OTR nos miramos y en silencio comenzamos a abrazarnos no hay palabras par describir la emoción que nos embarga sólo nos susurramos al oído “misión cumplida”.

Luis Leyria

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